Las plantas de biogás son parte de los numerosos métodos de producción de energía renovable, que en general permiten aprovechar fuentes energéticas alternativas a los combustibles fósiles, como el sol, el viento, los recursos hídricos y geotérmicos y las biomasas. Justamente en este último caso, se utilizan materiales que normalmente serían considerados de desecho para producir tanto energía eléctrica que alimenta las redes de los centros urbanos, como energía térmica para la calefacción de usuarios y para varios procesos industriales.
¿Pero, qué es el biogás?
Con el término biogás se entiende una mezcla de varios tipos de gases, principalmente metano y dióxido de carbono, que resultan de la fermentación bacteriana anaeróbica (es decir, en ausencia de oxígeno) de las biomasas.
¿Y las biomasas? Las biomasas son el conjunto de todos los residuos orgánicos provenientes de varios tipos de actividades:
- paja, triturado de maíz, sorgo u otros cultivos de la actividad agrícola;
- descartes de frutas y verduras o productos caducados de la industria alimentaria;
- madera y podas de la silvicultura;
- efluentes de animales y cadáveres de la industria ganadera.
¿Cómo funciona una planta de biogás?
Una planta de biogás tiene el propósito de la cogeneración, es decir, la producción conjunta de corriente eléctrica y calor. Todo comienza en un tanque especial diseñado para las plantas de biogás, llamado digestor, es decir, un ambiente sin luz y oxígeno donde la temperatura llega hasta 40°C, donde la biomasa se acumula y comienza a fermentar. El producto final de la fermentación es el precioso biogás, compuesto por el 60% de metano y el 40% de dióxido de carbono, que se concentra en la parte superior del digestor listo para pasar a la siguiente fase. Después, el biogás se extrae y se conduce hacia el cogenerador, es decir, un motor endotérmico que lo utiliza para la producción de energía eléctrica y térmica.
La biomasa inicial, sin embargo, no se transforma totalmente en biogás, sino que quedan grandes cantidades de material residual, denominado digestato. Generalmente, el almacenamiento de digestato ocurre dentro de grandes tanques de cemento, de donde se extrae para ser utilizado como fertilizante y esparcido en los suelos agrícolas.
¿Existe una solución mejor para el almacenamiento de digestato?
Eco Tank es la respuesta! Producimos innovadoras cisternas flexibles adecuadas también para las plantas de biogás, en particular para el almacenamiento de las elevadas cantidades de digestato que se crea al final del proceso. Nuestros depósitos flexibles están hechos de tejido de poliéster recubierto en PVC, capaz de resistir a los más extremos cambios de temperatura desde -30°C a +70°C.
Están disponibles en varias medidas y capacidades, hasta un máximo de 500 m3, de modo que se pueden almacenar cómodamente grandes volúmenes de material. Además, no requieren de ningún tipo de tratamiento o mantenimiento y son perfectamente herméticos, gracias a las juntas soldadas a alta frecuencia que impiden la salida o la evaporación de eventuales líquidos internos.
El punto fuerte de las cisternas flexibles Eco Tank reside en el hecho de que son instalables en cualquier contexto, así como resultan extremadamente prácticas para mover, especialmente en este caso en el que se podría transportar el digestato directamente dentro del depósito hacia el lugar en el que será empleado como fertilizante.
¡He aquí las ventajas del uso de las cisternas flexibles Eco Tank para las plantas de biogás! El digestato de biogás nunca ha sido tan cómodo y práctico de transportar! Visita nuestro sitio Cisternemorbide.it y contáctanos para obtener más información!
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