¿Cuánta agua puede contener una cisterna blanda?
El almacenamiento de agua puede destinarse a diferentes tipos de uso, es decir:
· Mantener un depósito de agua de lluvia para uso de riego y doméstico
- Conservar el agua potable para usarla en la cocina
· Almacenar agua no potable para uso náutico
· Recolectar una cantidad de agua útil para el uso agrícola
Las cisternas blandas se prestan al almacenamiento de agua, tanto en pequeñas como en grandes cantidades, y representan la solución ideal para la conservación de líquidos: son económicas, ahorran espacio y pueden ser dobladas y guardadas en períodos de no uso.
Cómo surge la idea de los tanques
La idea de utilizar tanques y cisternas blandas para el almacenamiento de agua nace de los períodos de sequía y de la consiguiente necesidad de tener una reserva de agua disponible para el propio sustento o para el empleo en trabajos que requieren su uso.
Debido a la imprevisibilidad climática y a los muchos posibles usos del agua de lluvia, con el tiempo se han creado cisternas blandas de las dimensiones más variadas, desde pequeños tanques para las embarcaciones hasta grandes contenedores para uso doméstico o industrial.
Medidas para cada necesidad
Como ya se mencionó anteriormente, existen cisternas blandas de diferentes dimensiones según el uso previsto. Por comodidad, es posible dividir las medidas en tres macrocategorías:
· Tanques para uso náutico y camping (de 50 a 130 lt. aprox.)
· Cisternas blandas para huerto y uso doméstico (de 100 a 1500 lt. aprox.)
· Cisternas blandas para uso industrial, autolavado y riego (de 5000 a 10.000 lt. aprox.)
Además de los posibles usos, antes de adquirir una o más cisternas blandas es necesario evaluar el consumo medio diario de agua previsto y el espacio disponible para la instalación.
La importancia de elegir las dimensiones correctas
Adquirir cisternas blandas de dimensiones correctas significa evitar muchos posibles problemas. Antes que nada, para evitar que bacterias y virus proliferen dentro de aguas estancadas, será necesario disponer de una cisterna no excesivamente grande, así como favorecer el recambio de agua en tiempos breves.
En tal sentido, una evaluación del consumo medio diario puede ser muy útil: para una familia, por ejemplo, cuyo consumo es de 300 litros de agua al día, una cisterna con capacidad de 350/400 litros irá más que bien.
Del mismo modo, hacer una estimación precisa de los espacios a disposición es fundamental para evitar adquirir cisternas demasiado grandes y difíciles de colocar. Si los espacios son reducidos como los de un garaje o de una bodega, será conveniente optar por cisternas más pequeñas; si, en cambio, se dispone de espacios amplios al aire libre, se podrá optar por cisternas blandas con capacidad de 1000 litros y más.
La limpieza de las cisternas
Último pero no menos importante factor a tener en cuenta es el mantenimiento de los tanques de recolección. Cisternas blandas más pequeñas serán más simples de limpiar, mientras que cisternas de amplias dimensiones necesitarán de mayor atención y precisión.
La temporada estival, en particular, es aquella en la que se debe dar más peso a la limpieza ya que hongos, gérmenes, mohos y residuos tienden a acumularse cerca de los desagües, obstruyendo la llave del tanque.
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